jueves, 13 de mayo de 2010

Traspiés


Paso a paso,

de nuevo un traspiés,

me levanto,

paso a paso de nuevo,

traspiés.

Me levanto,

y paso a paso

te miro a los ojos,

te beso labios,

traspiés.

Me levanto

y tomo tu mano,

acaricio tu piel,

te miro a los ojos,

te beso los labios,

traspiés.

Me levanto,

te robo un abrazo,

te miro a los ojos,

acaricio tu piel,

te abrazo de nuevo,

te beso los labios…

y toco el Edén.

© 2010 - Santiago Alonso - Todos los derechos reservados

domingo, 21 de marzo de 2010

Tiempo


 

Inevitablemente

el tiempo va ganando terreno,

como ser caduco:

envejezco

lentamente,

suavemente.

Discreto y sigiloso siempre,

tiempo,

veneno agridulce que va invadiendo el cuerpo

regalándonos experiencia,

recuerdos...

A la vez que nos arranca impasible

y sin remordimientos

la juventud y la vida,

y a otros tantos compañeros.

Tiempo para vivir,

tiempo para amar,

tiempo para llorar,

para reír o sufrir,

tiempo para gozar,

tiempo para esperar

o dormir.

Sigues pasando,

me has vuelto a engañar.

Mientras de ti escribo,

pensándote,

avanzas despiadadamente

sin darme tregua,

y de nuevo pasas

sin darme cuenta.


 

© 2010 Santiago Alonso - Todos los derechos reservados

viernes, 12 de marzo de 2010

Al otro lado de la cama


 

Al llegar la noche escucho su murmullo

silencioso entre mis sábanas,

y parece que se mueve todavía

y despereza mi nostalgia.


 

Al cerrar tras de mí las esperanzas,

pregunto en silencio al silencio todavía

y encuentro un hogar vacío

y descompuesto,

huérfano de ti:

recuerdo que persistes cada día.


 

Al apagar el último suspiro

rezo encontrarte de nuevo

en el mundo onírico de los sentidos,

pero qué cruel es el castigo de la ausencia

que desvela mi noche,

y me impide soñarte;

que me extirpa gozar siquiera

el recuerdo de tu piel

rozando mi coraza.


 

¡Qué triste sentirte tan lejos,

cuando yaces dormida

al otro lado de la cama!


 

© 2010 Santiago Alonso - Todos los derechos reservados

jueves, 25 de febrero de 2010

No me despiertes


 

Qué dulces fueron

los besos que me robaste

aquella madrugada,

qué agria la despedida

cuando decidiste alejarte

dejando desnuda mi alma.

Qué ayer más poblado de vida,

qué hoy más desierto,

más muerto,

más frío,

qué Nada...

Qué vacío, vida mía,

cuando me despierto

y no te encuentro en mi cama,

cuando al buscarte en mis sueños

sólo encuentro oscuridad,

y al despertarme asustado y solo,

tengo que echarme a llorar.

Y en mi llanto abrazo el sueño,

y en el sueño, un despertar

en ese mundo incierto

donde te vuelvo a encontrar,

en ese mundo de sueños,

en el que nada es realidad,

que se asemeja a la Muerte

porque siento allí la Paz.

Por eso quiero pediros:

no me despertéis jamás.


 

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miércoles, 24 de febrero de 2010

Elegí el infierno


 

Tu amor me daba calma;

el suyo, sufrimiento.

Tus sueños me abrazaban;

con los suyos, sólo miedo.


 

Preferí la tormenta,

me perdí en este juego,

y ahora que vuelvo herido,

siguen tus brazos abiertos.


 

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lunes, 22 de febrero de 2010

Cruel olvido

Si no puedo evitar la decepción,
al menos no me condenes al olvido,
que duele menos que odies mi recuerdo,
a que borres de tu mente mi cariño.

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domingo, 21 de febrero de 2010

Bailaremos


Escogimos mal la melodía
que bailar aquella vida,
y perdimos el compás
en cada encuentro,
en cada despedida.

Por buscar tus besos
en tu ausencia,
y buscarme cada vez
que no podía,
esquivamos de ambos
la rutina
condenando al fracaso
fantasías.

Acercaba yo mis pasos a los tuyos,
y sentía tu barrera protegida,
y al sentir que tus huellas me seguían
un miedo cruel obligaba mi huída.

Cobardía, tal vez,
yo jamás lo negaría,
y al volver a buscarte aquella tarde
me encontré de bruces, todavía,
con sorpresa mayor que la agonía
que produce la incertidumbre de la vida.

Ya no éramos ninguno los que fuimos,
ni sonaba el vinilo que solía,
hoy la música evocaba con sus notas
un calor ardiente que gemía,
retumbando en mi ser
con pasión arrepentida.

Nos dejamos llevar,
tan sólo eso,
y los pies parecieron levitar,
nuestros cuerpos se fundieron en la brisa,
y nunca más nos volvieron a encontrar.

© 2010 Santiago Alonso - Todos los derechos reservados